La imagen y el movimiento en Rodin segĂșn Florenski.
- francisco vargas
- May 10, 2025
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La elaboraciĂłn de una teorĂa del arte en Florenski parte de su interpretaciĂłn del idealismo platĂłnico:
"...si se nos preguntara: <<ÂżDe dĂłnde ha podido originarse la teorĂa de las ideas?>> serĂa difĂcil encontrar una respuesta mĂĄs apta que esta: <<Del ser viviente>>. El ser vivo es la manifestaciĂłn mĂĄs evidente de la idea." (Florenski, 1999, p. 79)
En consonancia con las teorĂas vitalĂsticas de Bergson, se trata de un proceso que no puede captarse ni reducirse desde el instante, entendido en sentido puntual, atomĂstico. En cambio, "es una percepciĂłn sintĂ©tica que va mĂĄs allĂĄ de los lĂmites del aquĂ y ahora, pero aquella solo a travĂ©s de la cual se puede captar su vida. " (Florenski, 1999, p. 79).
Florenski reflexiona sobre las distintas formas de representaciĂłn artĂstica poniendo en estredicho la supuesta objetividad y fidelidad en la representaciĂłn de la realidad alcanzada a travĂ©s de la fotografĂa:
"Una fotografĂa instantĂĄnea fija artificialmente un momento y un punto, creando la ilusiĂłn de algo muerto e inmĂłvil. Al contrario el pintor (...) con un material inerte, muerto, le da forma al movimiento y de esta forma el ser viviente, asĂ como es percibido por el artista, aparece a travĂ©s de los colores, el mĂĄrmol o el bronce incluso a quien estĂĄ menos inclinado hacia las percepciones sintĂ©ticas. El pintor crea imĂĄgenes de vida. Y si decimos (ahora con suficiente precisiĂłn) que la vida es movimiento, entonces serĂĄ legĂtimo hablar tambiĂ©n de las obras de arte como de imĂĄgenes del movimiento. Bien sea que entendamos la palabra movimiento en su sentido amplio, metafĂsico, o bien en sentido estrecho como movimiento mecĂĄnico, tenemos en todo caso el mismo derecho de afirmar que las antinomias del movimiento, tan inquietantes para la razĂłn abstracta, son superadas por medio del arte."

Florenski toma como ejemplo la obra de Rodin. Cita las palabras de P. Gsell quien se refiere a las obras La edad del bronce y Juan el Bautista:
<<Â (...) estas dos estatuas se mueven>>
<< es como si una fuerza misteriosa vivificara el bronce>>
<< ¿Por medio de qué fuerza las masas de piedra o de bronce son vivificados y las figuras inmóviles se ponen en movimiento, se tienden y parece incluso que hicieran esfuerzos enormes?>>
la respuesta, segĂșn Florenski nos la da el mismo Rodin:
"<< el movimiento no es otra cosa que el paso de una pose a otra>>. El pintor << representa precisamente este paso de una pose a la otra: Ă©l muestra cĂłmo una pose imperceptiblemente se transforma en otra. En su obra se puede todavĂa distinguir una parte de lo que ha sido y se puede presagiar lo que serĂĄ>>(Florenski, 1999, p. 80).
ContinĂșa Rodin:
<<Â en esto se encierra todo el secreto de los gestos que nos ofrece el arte. El escultor, por decirlo asĂ, obliga al espectador a seguir el desarrollo del gesto en la figura representada.>> (Florenski, 1999, p. 81)
SegĂșn Gsell, en La edad del bronce tenemos que:
"<< (...) es como si el movimiento fuera desde abajo hacia arriba (...) Las piernas del joven, del todo no despierto, estĂĄn todavĂa entorpecidas por el sueño y es como si se tambalearan, pero, mientras que la mirada se eleva todos los lineamientos se consolidan, las costillas emergen desde abajo de la piel, el tĂłrax se dilata, el rostro se vuelve hacia el cielo y los brazos se extienden para liberarse del torpor del sueño.
El sujeto de esta estatua es el paso de la somnolencia a la fuerza vital, lista para transformarse en movimiento>>.

En otra estatua de Rodin, el Juan el Bautista, << el ritmo se reduce a una especie de evoluciĂłn entre dos equilibrios. La figura, que al inicio con toda su fuerza estĂĄ apoyada sobre la pierna izquierda, es como si comenzara a tambalearse a medida que nuestra mirada se dirige hacia la derecha. Se ve cĂłmo todo el cuerpo se inclina en esta direcciĂłn, luego la pierna derecha va hacia adelante y es como si, potentemente, se apoderara del terreno. Al mismo tiempo, el hombro izquierdo se eleva como si buscara atraer hacia sĂ el peso del cuerpo para permitir a la pierna que queda atrĂĄs moverse hacia adelante. La habilidad del escultor consiste en saber poner el espectador en la condiciĂłn de percibir todos estos movimientos en sucesiĂłn asĂ que luego, tomados todos en conjunto, dan la impresiĂłn de movimiento>>. Al contrario, una fotografĂa instantĂĄnea de personas que caminan no da, de ninguna manera, la impresiĂłn del movimiento. << estĂĄn inmĂłviles sobre una pierna, o bien se desplazan como si estuvieran saltando sobre un solo pie [...]. Las dos piernas del Juan el bautista estĂĄn apoyadas sobre el piso, pero ÂĄhĂĄganle hacer a un modelo el movimiento de la estatua y hĂĄganle una fotografĂa! La pierna que estaba atrĂĄs quedarĂĄ elevada en el aire mientras que la otra no lograrĂĄ ni siquiera tocar la tierra. Obtendremos una imagen totalmente insĂłlita, como de un hombre sujeto a una parĂĄlisis, petrificado en esa posiciĂłn [...]. Las figuras capturadas por una fotografĂa instantĂĄnea en el momento de su movimiento resultan como captadas improvisamente, en el aire, ya que todas las partes de su cuerpo son fijadas en ese veinteavo, cuarentavo de segundo: aquĂ no estĂĄ el desarrollo progresivo del gesto, como en el arte>>."
Acerca de esta contraposiciĂłn entre arte y fotografĂa continĂșa Rodin:
"<< el artista es verĂdico, mientras que la fotografĂa miente (...) porque en la realidad el tiempo no se detiene y, si el artista logra reproducir la impresiĂłn del gesto que dura algunos instantes, su obra seguramente serĂĄ mucho menos convencional respecto a una imagen cientĂfica, en la cual, de improviso, el tiempo interrumpe su curso>>."

Florenski añade:
" lo que estĂĄ representado en la fotografĂa es infinitamente mĂĄs pobre, en lo que se refiere a la realidad, de lo que es representado en un cuadro o en una estatua, porque se trata de una ficciĂłn. Si en cambio decimos que se trata justamente de la realidad, entonces, necesariamente, deberĂamos reconocer tambiĂ©n la fĂłrmula de Vyacheslav Ivanov, segĂșn la cual el pintor y el poeta ascienden << a realia ad realiora (de cosas reales a cosas mĂĄs reales)>>, en cuanto las obras de arte son entia realiora (entidades mĂĄs reales) en relaciĂłn al mundo de las percepciones sensibles. En otras palabras, en estas transparece el mundo de las ideas o de los universalia." (Florenski, 1999, p. 82)
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BibliografĂa
Florenskij, P. A. (1995). Lo spazio e il tempo nell'arte. Adelphi.
Florenskij, P. A. (1999). Il significato dell'idealismo. Rusconi libri.
Florenski, P. (2005). La perspectiva invertida. Siruela.
Zalamea, F. (2010). RazĂłn de la frontera y fronteras de la razĂłn: pensamiento de los lĂmites en Peirce, Florenski, Marey, y limitantes de la expresiĂłn en Lispector, Vieira da Silva, Tarkovski. Universidad Nacional de Colombia.